jueves, enero 18, 2007

Responsabilidad

El análisis de la responsabilidad, como el de cualquier otro concepto, se ha de hacer en relación con uso que se le da a esa de la palabra. Es decir, la palabra responsabilidad en español puede tener un uso y, por tanto, responder a un concepto diferente, que la palabra responability en inglés o los equivalentes literales en otros idiomas.

Dado que el interés del presente análisis es el de Responsabilidad versus Culpa, vamos a considerar sólo aquellos usos de la palabra responsabilidad que pueden tener un efecto tal que pueda generar una culpa. Es decir, responsabilidad como acción, o ausencia de acción, atribuida, auto-atribuida, o atribuible a un individuo o grupo de individuos y de la cual se pueden derivar unas consecuencias negativas que den lugar a la culpa.

La atribución de la responsabilidad puede ser intrínseca, o natural, o extrínseca, o social. La responsabilidad intrínseca se basa en el derecho natural, en la ética y en la moral. De hecho no existe atribución sino auto-atribución aunque ésta pueda ser reforzada o complementada por atribución social. El individuo es responsable de algo “per se”. Es la responsabilidad sobre la naturaleza, sobre los débiles, sobre los descendientes, sobre los ascendientes, etc. La responsabilidad extrínseca es de carácter eminentemente social y está inspirada en criterios justicia, de orden, de relación, etc. Aunque todos estos criterios puedan a su vez estar basados en los criterios que inspiran la responsabilidad siempre han sido modificados o normalizados por criterios sociales. La responsabilidad natural puede ser atribuible a posteriori de la acción pero la social no. La autoridad social puede ser revocada pero la natural no ya que no ha sido atribuida ni es atribuible. La social puede ser exigible socialmente pero la natural, salvo que se haya complementado con la social, no. El ejercicio de la responsabilidad natural no exige ninguna dotación de medios, tengas los medios que tengas eres responsable, mientras que el ejercicio de la responsabilidad social si los exige. En este sentido, al individuo al que le sea atribuida una responsabilidad puede denunciar esa eventual falta de medios y puede rechazar asumir la responsabilidad atribuida en cuyo caso deberá poner fin a las relaciones que tenga con el poder que le ha atribuido la responsabilidad. Queda la pregunta de qué sucede cuando el individuo no puede, por fuerza mayor o por supervivencia suya o de los suyos, poner fin a esa relación. Probablemente la respuesta a esta pregunta es que quién atribuye la responsabilidad debe dotar de los medios apropiados para ejercitarla. La responsabilidad natural no precisa que el individuo la asuma, el individuo es responsable, en la medida que sea consciente, tanto si la asume como si no tanto. Sin embargo, la social precisa de asunción del individuo, sea esta explícita o implícita a través de mantener las relaciones con quien atribuye la responsabilidad.

martes, enero 09, 2007

Leña

Hacer leña del árbol caído, echar leña al fuego, leña al mono, son algunas expresiones populares que hablan por sí solas de esa humana tendencia a linchar al que se encuentra débil después de algún fracaso.
Tan fuerte es esa tendencia que, irreflexivamente, no dudamos dejarnos arrastrar por ella aún cuando los efectos sean negativos para nosotros mismos.
Y, a poco que nos descuidemos, ese puede ser el camino que emprendamos buena parte de la sociedad española ante el fracaso del proceso que habría llevado a erradicar el terrorismo de ETA en España.
¿Se ha equivocado el gobierno?: parece que sí.
¿Es sólo el gobierno el responsable del fracaso?: probablemente no.
¿Lo arreglaremos haciendo leña del árbol caído, arrimando cada uno el ascua a la sardina –otro refrán- de nuestros intereses personales o partidistas?. Seguro que no.
¿Tan extraño nos parece que una banda terrorista, que nunca ha reparado en medios, traicione una vez más, en su espurio beneficio, la buena voluntad de los demócratas?
Seamos serios. Arrimemos el ascua a nuestra sardina que en este caso es la de la erradicación del terrorismo.
Seamos responsables. No nos dejemos llevar por nuestras ansias revanchistas o electoralistas.
Seamos demócratas. Dejemos conducir el proceso al único que está legitimado para hacerlo que es el gobierno. Ahora la única labor del resto de la sociedad es apoyarlo. Sin condiciones. Ya le pediremos cuentas al final de la legislatura.
Acusamos de ingenuidad, pero... ¿no seremos las demás los ingenuos al tratar el asunto como si el proceso fuera un camino de rosas?

martes, enero 02, 2007

- Han ejecutado a un tirano- dijo.
- ¿A cual?- pregunté
El chantaje que usa la violencia para crear terror, sea cual sea su forma de expresión pero siempre intimidatoria, siempre causando daño indiscriminado, siempre truncando la pacifica convivencia, nos produce tanto estupor que es fácil que nuestra ansia de paz nos arrastre por el camino de la búsqueda de soluciones a corto plazo.

Nos preguntamos qué puede importar hacer alguna cesión ante el terror. Nos preguntamos qué concesión, sea política, sea económica, sea social, sea territorial, vale más que los daños futuros con que el terror nos amedranta.

La respuesta, que pretendemos bienpensante, no se hace esperar. ¡Démosles a esos desaprensivos todo lo que piden! exclamamos. ¡Démosles todo lo que esté en nuestras manos!. Arruinémonos y arruinemos a nuestras familias si lo que nos piden es dinero. Deshagamos el modelo social laboriosamente tejido a través de siglos si lo que nos piden es otra forma de convivencia distinta de aquella con la que nos hemos dotado. Si es necesario, desmembremos la unión de las tierras que hemos llamado país y sustituyámoslo por otra forma que no tendrá más legitimidad que la violencia ejercida por un grupo de desalmados, que no tendrá más garantías para las minorías que las que ese grupo quiera permitir.

Y al más mínimo asomo de esperanza de que cese la violencia nos hemos aferrado a esa respuesta.

Pero ellos se han ocupado de despertarnos de ese sueño. A golpe de destrucción. A golpe de matar a quien pase o duerma por allí. A golpe de violencia.

¿Volveremos a ser bienpensante? ¿Volveremos a soñar?