No es que yo sea un plagiador. Es que como Cati no está muy entrenada con el Blog, y con el ánimo de dar continuidad a nuestros temas de tertulia, transcribo a continuación lo que Cati ha escrito como introducción al tema del día 19 de enero de 2008
Utopía como referente
La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Entonces, ¿para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar (Eduardo Galeano)
El tema que proponemos no trata del concepto de utopía en sí mismo. Tampoco nos referiremos a las distintas propuestas utópicas que han existido a lo largo de la historia.
Utilizaremos utopía = referente: un referente utópico válido para caminar por la vida más felices y seguros, una luz al final de camino, un ejemplo que debo seguir, o una creencia religiosa que me guíe y me permita adoptar un determinado modo de vida en sociedad, más libre, más equilibrado y más solidario con el prójimo y la naturaleza.
El debate podría centrarse en la siguiente propuesta: la utopía como una expresión del pensamiento del ser humano; la forma de pensamiento conductual que lo caracteriza y lo diferencia del resto de los animales.
Siempre ha habido propuestas utópicas acerca de una sociedad o un mundo mejor del que conocían los autores. Tomas Moro en la Inglaterra del siglo XVI ideó una sociedad perfecta encaminada a disolver las diferencias y fomentar la igualdad.
Diseñar un plan alternativo a la realidad con carácter utópico considero que es característica esencia del ser humano y bueno para él. El hombre tiene la capacidad de negar el mundo en el que vive y de imaginar y crear un proyecto de vida nuevo y diferente para la sociedad en la que vive. Este proyecto puede ser realizable o utópico, pero en cualquier caso, no debe de considerarse fracaso su no realización, ya que lo importante debe ser caminar hacia ello.
En nuestra sociedad (vacía de valores humanos) estamos incorporando como nuevos valores los económicos, los del confort y el consumo. Son muy pobres los referentes que tenemos y no veo, por el momento, ningunos aires de cambio.
Por eso creo que cada vez se hace más necesario un proyecto de vida social, no ya para vivir más felices, que también, sino para salvar la tierra de la depravación consumista.
Idear una sociedad perfecta (por lo tanto utópica), no nos vendría mal, pero sobre todo creer en ella nos ayudaría a sustituir los valores antes mencionados, por otros más solidarios con el prójimo y con la naturaleza.
Demos un paso hacia ello en nuestra próxima tertulia.
jueves, enero 24, 2008
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